¿Es hora de pasar de la infraestructura portuaria al desarrollo de una verdadera Marina Mercante Colombiana?
Colombia tiene una condición geográfica privilegiada: dos océanos, una extensa zona costera y una posición estratégica frente al Caribe y el Pacífico. Sin embargo, hablar de desarrollo marítimo no puede limitarse al crecimiento de los puertos.
Los puertos son fundamentales, pero constituyen solamente una parte de la cadena marítima. También es necesario preguntarnos quién transporta la carga, con qué buques, bajo qué bandera, con qué empresas y con qué gente de mar.
En este contexto, Colombia debería considerar, dentro de una agenda de desarrollo marítimo integral, la formulación de un CONPES para el Desarrollo del Transporte Marítimo de Cabotaje y el Fortalecimiento de la Marina Mercante Colombiana, articulado con la política portuaria existente.
El planteamiento cobra especial relevancia porque el DNP anunció en 2026 la preparación de un CONPES de importancia estratégica relacionado con la conectividad fluvial y de cabotaje, lo que evidencia que este modo de transporte está adquiriendo mayor importancia dentro de la planeación nacional.
El cabotaje como punto de partida
Colombia no necesariamente tiene que comenzar intentando competir directamente con las grandes navieras internacionales.
Una estrategia más progresiva podría ser fortalecer primero el mercado nacional de cabotaje, desarrollando empresas, buques, tripulaciones e infraestructura especializada.
La lógica sería:
Cabotaje nacional → crecimiento empresarial → fortalecimiento de la flota → transporte regional → internacionalización.
De esta manera, el cabotaje podría convertirse en una plataforma de crecimiento de la Marina Mercante Colombiana.
¿Qué incentivos podrían considerarse?
Una política de esta naturaleza debería estudiar mecanismos que faciliten la inversión y reduzcan las barreras de entrada para los empresarios nacionales, entre ellos:
- adquisición de buques;
- construcción naval nacional;
- conversión y modernización de embarcaciones;
- estudios de nuevas rutas y mercados;
- sistemas de manejo y consolidación de carga;
- digitalización;
- eficiencia energética;
- transición hacia tecnologías más limpias;
- formación, capacitación y vinculación de tripulaciones colombianas;
- mecanismos de financiación y garantías para proyectos marítimos.
El objetivo no sería crear empresas permanentemente dependientes del Estado, sino generar las condiciones para que puedan crecer y posteriormente operar de manera competitiva.
De los puertos al sistema marítimo
El desarrollo portuario y el desarrollo del transporte marítimo no deberían verse como políticas opuestas. Por el contrario, deben complementarse.
Un puerto eficiente necesita carga y servicios marítimos competitivos; y una Marina Mercante necesita puertos eficientes.
Por eso la discusión debería evolucionar de:
“¿Cómo construimos mejores puertos?”
a una pregunta más amplia:
“¿Cómo construimos un sistema marítimo nacional capaz de generar carga, empresas navieras, buques, empleo, industria naval y conectividad?”
Pasar de la madera al acero
“Pasar de la madera al acero” puede representar simbólicamente esa transformación.
Significa evolucionar de soluciones tradicionales y fragmentadas hacia un modelo marítimo moderno, empresarial, tecnológico, sostenible y competitivo.
Colombia tiene la oportunidad de utilizar el cabotaje no solamente como un servicio de transporte, sino como una herramienta de desarrollo económico, integración territorial y fortalecimiento de su Marina Mercante.

